
Buenos días a todos. Domingo a las 11am: es el momento de hacerte las tres preguntas fundamentales que te planteas cada día, cada hora, cada segundo. Pero especialmente, especialmente el domingo a las 11, más que nunca: ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Y quién está conmigo?
Cada uno de nosotros es una historia única. Muy especial.
Ser humilde es bonito, pero ser consciente de lo fantásticos que somos forma parte de la humildad. La palabra “humildad” viene de «humus», que significa “tierra”. Ese es el significado profundo de la palabra “humilde”. Regresando al libro que nos dieron los Elohim: “Soy polvo y al polvo volveré”. No somos más que polvo. Todo esto viene de la tierra.
Podemos fingir que somos alguien fantástico, que somos muy importantes y perder la humildad. O podemos ser tan humildes que lleguemos a sentirnos orgullosos de lo que somos. Solo soy polvo, pero polvo creado por los Elohim. Y eso lo cambia todo.
En la mañana, cuando te miras la mano, eso no es más que polvo. Sí, pero polvo creado por los Elohim. Y eso lo cambia todo.
Estar orgulloso de ser una creación de los Elohim. Muy orgulloso. Mirarte al espejo y verte hermoso con humildad. Sí, solo soy polvo, y esto se pudrirá y volverá a la tierra, o al aire. Pero ahora está junto. Puedo tocarlo.
Sabes el significado profundo de la oración siempre tiene que ver con las manos. Las manos. Gracias, Elohim. Las manos. Mucha gente… con las manos juntas. En otras religiones ven las manos de esa manera. La parte más fantástica del cuerpo humano: las manos. Es una creación increíblemente hermosa.
Y cuando miras tu mano, estás contemplando la creación de los Elohim. Tienen manos como las nuestras: unas manos fantásticas capaces de crear música, escultura, pintura y la obra de arte más hermosa: otro ser humano. Para crear a la humanidad, los Elohim usaron sus manos. Nosotros tenemos las mismas manos.
Las manos son fantásticas. La ilustración más bonita del poder. Podemos crear vida con nuestras manos. E igual que en el precioso símbolo del yin y el yang, con las manos puedes matar o puedes dar vida. Las mismas manos. No hace falta hablar de bombas atómicas, cuchillos o pistolas: solo con las manos se puede matar. A mano limpia. Aprietas y matas a alguien. O creas vida. Por eso, la mano es una de las imágenes más bonitas del amor y de los Elohim.
Y algo muy importante en tu día a día: siéntelo. Siente el poder de tus manos. Mozart sin manos: no hay música. Rodin sin manos: no hay escultura. Las manos son una herramienta mágica. Siéntelas. Úsalas.
Basta con juntar las manos: siente el poder. Esta postura no solo es habitual en todas las religiones, sino también en la medicina china. El poder de las manos: cuando canalizas toda tu energía, puedes sanar a la gente con ellas. Puedes hacer transmisiones con las manos. Puedes comunicar la longitud de onda de tu ADN a los Elohim con las manos.
Así que, cuando quieras sentirte profundamente conectado con los Elohim, siente tus manos. Envía tu amor a los Elohim. Envía tu amor a ti mismo.
Las manos… cada vez que te duele algo, te lo tocas con las manos. Y enseguida te sientes mejor. ¿Por qué? Cuando te duele algo —no sé, aquí, en el codo—, no dices: “Ay, me duele el codo”. No, te lo tocas. El poder de tus manos sobre ti mismo y sobre los demás. Así que esta herramienta es uno de los regalos más bonitos de los Elohim.
Y cuando le des las gracias a Elohim, dilo con la voz, pero dilo también con las manos. El amor está en las manos. Estas herramientas también están hechas para dar. Dar es cosa de manos. No puedes dar sin manos. Sí, eso es absolutamente fantástico.
Así que disfruta de esta herramienta fantástica. Y cuando pienses en los Elohim, siente su amor. Ellos también envían amor a la humanidad con sus manos. Cuando Yavhé salga del OVNI, estaremos mirando sus manos.
En todas las culturas del mundo, el amor siempre tiene que ver con las manos. Ofrecer, rezar… siempre son las manos. Así es como el amor tiene una dimensión tangible: no es solo mi corazón, mi amor, ¡no! Son las manos. Sí. Y lo sientes.
Cuando le haces un gesto con la mano a alguien, no puedes saludar con la mano a la espalda. Es un lenguaje universal, en todos los idiomas. Bonjour, buenos días, ohayou gozaimasu… solo con un gesto. Y lo sientes: si alguien te saluda con la mano desde muy lejos en la playa, sin conocer a esa persona, naturalmente le devuelves el saludo. Así que estas son herramientas mágicas.
Y recuerda: están hechos para dar, no para quitar. Están hechos para dar.
Ay, no sé cómo dar amor a los demás, soy tímido… Usa la mano. Da. No dinero —no hace falta ser rico—. Una flor. Matas una flor para regalarla. Y con la misma mano con la que matas una flor, das amor. Matar una flor para dar amor. También puedes usar tus manos para plantar una semilla, para hacer crecer una nueva flor… y luego, más adelante, puedes cortar esa flor. La mano: una herramienta mágica para dar amor.
Si le regalas una flor a alguien a quien quieres, es la mano. También puedes tocar. Tocar es dar amor. También puedes dar placer sexual a tu pareja o a ti mismo. Pero siempre es la mano.
Así que gracias, Elohim, por darnos estas herramientas tan fantásticas. Úsalas, por favor.
Ya sabes: regalar una flor, dar de comer, dar un café o, simplemente, poner la mano en el hombro de alguien que está pasando por un mal momento y decirle: “Estoy aquí”. No hace falta hablar. No hace falta ser terapeuta ni médico profesional. Cuando veas a alguien entre nosotros que se sienta solo, ponle la mano… y el efecto es muy profundo. No hacen falta palabras bonitas. Siempre es sencillo. El regalo de una sonrisa y, después, el regalo de tu mano.
Si alguien se está ahogando y muriendo en el mar, ¿cómo lo salvas? No así, con el teléfono, ¿no? Con la mano. Si alguien tiene hambre y se está muriendo de hambre, ¿cómo le das de comer? Con la mano.
Así que la mano es un vínculo enorme con los Elohim. Piénsalo cada segundo de tu vida.


